AfterScience – Resolver problemas de genética… ¿y crear otros de ética? CRISPR-Cas

El 15 de marzo SciDF, junto con AsBioMad, celebró en Madrid el primer evento AfterScience para aprender y reflexionar sobre CRISPR-Cas, la tecnología de edición génica de máxima actualidad.

El bar Bolshoi acogió esta primera edición, coorganizada con la Asociación de Biotecnólogos de Madrid (AsBioMad) a la cual acudieron 70 personas. Se abordó el CRISPR-Cas desde tres puntos de vista: científico, perspectiva social y enfoque bioético.

La nota científica la puso Óscar Quintana, investigador en el CIEMAT, quien nos contó que esta herramienta no era otra cosa que una forma de defensa que algunas bacterias y arqueas tienen contra las infecciones de los virus, tal y como descubrió Francis Mojica y por lo que ha sido candidato al Premio Nobel entre otros investigadores. Este sistema de defensa puede ser utilizado para modificar el ADN de manera precisa, rápida y sencilla. Además, Óscar nos habló de las inmensas aplicaciones que esta tecnología en biotecnología vegetal, en la animales y sobre todo en la biomedicina, ya que puede ser la solución de muchas enfermedades genéticas.

José Antonio López, investigador y afamado comunicador científico, indicó la importancia de comunicar bien los resultados de investigar con CRISPR y con la ciencia en general, para que la sociedad pueda conocer la investigación con rigor. También resaltó la necesidad ser críticos y evitar que movimientos pseudocientíficos tergiversen la difusión de la ciencia y puedan lastrar investigaciones con gran potencial, como es el caso del CRISPR, poniendo a la opinión pública en contra.

Después, fueron los propios asistentes los que, a través de un caso práctico, dieron su punto de vista sobre las implicaciones de esta tecnología para tratar el trasfondo bioético. Por grupos, resolvieron dos preguntas:

1) Si supieras que cambiar el ADN cura a una persona, ¿lo harías?

2) Si supieras que cambiar el ADN mejoras una cualidad (p.ej., la inteligencia), ¿lo harías?

Ambas preguntas había que resolverlas por separado para el caso de bebés y para adultos.

Los resultados fueron muy diversos. La mayoría coincidía en que se debía editar los genes con fines de curación; pero en el caso de mejorar propiedades no relacionadas con la salud, en general la tendencia era ser mucho más restrictivos y se definieron límites muy concretos, alegando que se podrían crear problemas de desigualdad o de ética.

Para finalizar, se realizó un interesante debate en el que se pudo comentar los resultados de la actividad, todas las dudas que pudiera haber, y no perdimos oportunidad de comentar las quinielas sobre el más que probable Premio Nobel por esta tecnología, la guerra de patentes o la polémica del movimiento biohacking. Todos coincidimos, finalmente, en que la tecnología en sí es buena y sus potenciales aplicaciones podrían ser muy beneficiosas, solo depende del uso que se haga de ellas.

Abel Sopeña